Los 10 errores que cometen los hombres al empezar con una mujer. ¡El secreto para huir de la rutina está en dominar el arte de llevar bien las riendas de tu relación! 1. Poner a una mujer en un PEDESTAL. Tu verdadera prioridad debe ser tu propia vida, tus metas...
Diez fallos típicos que cometen los chicos al empezar una relación. ¡El auténtico truco para huir de la monotonía y triunfar en el amor es dominar el juego de la pareja!
1. Poner a una mujer en un PEDESTAL
Tu meta principal en la vida son tus proyectos, tus ambiciones y tu camino; jamás gires todo tu universo alrededor de una chica. Por mucho que ella intente empujarte sutilmente hacia ese pedestal, mantente firme y no cedas nunca, ten claro a dónde vas. Al contrario, colócate tú como el PREMIO de la relación y demuéstrale que, para estar a tu lado, tiene que ganárselo.
2. Intentar descifrar la mente femenina
Muchos tíos se devanan los sesos intentando averiguar por qué reacciona de tal forma, buscando explicaciones lógicas y racionales al comportamiento femenino. Al final, lo único que consiguen es acabar más perdidos que antes. No te mates la cabeza: acéptala tal como es sin buscarle tres pies al gato, porque analizarla es una absoluta pérdida de tiempo.
3. Dejar de ligar
El juego de la seducción no se acaba nunca; es un proceso continuo. Parar de ligar es la vía rápida hacia la monotonía y, sobre todo, hacia la temida pérdida de atracción, cuyos billetes de ida son las infidelidades, los amantes, las rupturas y los disgustos. La seducción debe seguir viva con tu pareja, pero también —como actitud mental— con el RESTO de mujeres.
4. Pasar demasiado tiempo pegado a ella
Cuando un hombre se encierra en su relación y pasa el cien por cien del tiempo con su chica, corre el grave peligro de perder su parcela de libertad y su esencia masculina. Lo sano es que sigas quedando con tus colegas de toda la vida igual que hacías cuando estabas soltero. Al restarle algo de tiempo, demuestras que el rato que le dedicas es oro puro, colocándola en una postura en la que realmente te valora y te necesita.
5. Dejar que ella lleve siempre la voz cantante
El error monumental de muchos es soltar el típico «Como tú veas» o «Lo que tú quieras». El hombre es quien toma la iniciativa y elige; el hombre propone y la mujer dispone. En lugar de quedarte de brazos cruzados, pasa a la acción, monta planes y propónselos dándole solo un par de opciones cerradas: «Mañana vamos al cine, ¿te apetece ver Tarzán o E.T.?»
6. Tragar con todo solo para contentarla
Imagínate que habías quedado este finde con tus colegas para ver el fútbol, pero a última hora ella te monta otro plan y tú cambias de tercio al instante solo para tenerla contenta. ¡Jamás hagas eso! En cuanto cedes así, ella nota que tiene el control absoluto y ahí empieza el principio del fin de la atracción. Cree en tus propios planes y defiende lo tuyo hasta el final.
7. Salir huyendo ante el menor contratiempo
Ante cualquier situación de tensión o peligro, una mujer busca instintivamente que le aportes seguridad. Si aparece una rata en la habitación, espántala; si se meten con ella por la calle, saca la cara por ella... En esos momentos es cuando de verdad tienes que dar la talla. Cero cobardías: da la cara y demuestra que eres un tío resolutivo. Ella necesita sentir a su lado a alguien capaz de protegerla y defenderla a capa y espada.
8. Olvidarse de los mimos y el romanticismo
Ellas siempre necesitan dosis extra de cariño. Demuéstrale amor y afecto todos los días: abrázala, comela a besos y haz el amor con ella con frecuencia. El romanticismo es vital, pero sobre todo necesita percibirlo de verdad por tu parte. Hay que saber distinguir entre dar amor y andar mendigándolo. El hombre da; la mujer demanda.
9. Volverse previsible y aburrido
Si todos los fines de semana hacéis exactamente lo mismo: ir al mismo parque, cenar pidiendo la misma pizza de siempre y acabar acostándoos de la misma postura mil veces repetida, tu chica se aburrirá soberanamente de tu falta de chispa y espontaneidad. Sé imprevisible, innova cada día, estrujate los sesos y busca planes originales para dinamitar la rutina. Nunca des nada por sentado; esto es una partida continua y te toca convertirte en todo un artista.
10. Pretender cambiar su forma de ser
A muchos les encantaría convertir a su chica en una fotocopia de Pamela Anderson, pero a ellas les revienta que les impongan normas. Si hay algo que pulir —por ejemplo, si te parece que tiene demasiada retaguardia—, en vez de soltar un desafortunado «Tienes unos cartucheras enormes, ¡ponte a dieta ya!», prueba con algo inteligente como: «Me encantan tus curvas, ¡tienes un cuerpazo único!». Al notar que aprecias sus formas de verdad, le nacerá a ella misma esforzarse por ti.