¿Cómo seducir?

10 aspectos en los que debes trabajar si quieres ligar más

5 min de lectura freemeet
10 aspectos en los que debes trabajar si quieres ligar más

1. Poca confianza en ti mismo. La confianza es el motor de tu seducción; sin ella, te desvalorizas, piensas de forma negativa y no transmites seguridad a una mujer. La confianza es el punto de partida para cambiar, evolucionar y forjar una verdadera...

1. Una baja confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo es el motor de tu seducción; sin ella, te desvalorizas, piensas en negativo y no proyectas seguridad ante una mujer. Creer en ti es el punto de partida para cambiar, evolucionar y construir una verdadera identidad de seductor.

2. Las relaciones sociales

Las relaciones sociales no son tu fuerte y te cuesta proyectar esa «prueba social» cuando estás rodeado de gente. Esto explica por qué a los hombres timidos les cuesta horrores conectar con las chicas: su timidez frena por completo su vida social y, en consecuencia, sus ligues. Si la confianza en uno mismo es el motor de la seducción, las relaciones sociales son su gasolina.

3. El aspecto físico

Si tantos hombres que no triunfan con las mujeres se obsesionan con sus complejos físicos es porque, por mucho que te digan lo contrario, el físico sí importa en el arte de la seducción.

Muchos de los que no tienen éxito con las chicas son demasiado delgados y carecen de complexión atlética, tienen acné, o se sienten demasiado bajos, demasiado altos o con sobrepeso. Estos complejos suelen ir de la mano de una baja autoestima. El físico actúa como el imán de la seducción.

«Si no me acepto físicamente, soy incapaz de confiar en mí mismo».

4. El estilo y la forma de vestir

Siguiendo con lo mismo, ¿por qué tantos chicos sin éxito preguntan tanto sobre estilo y estética, y necesitan asesoramiento para vestirse? Sencillamente porque nunca les ha interesado pisar una tienda de ropa, jamás han abierto una revista de moda o no se han criado con amigos que dominaran el tema. Por eso mismo, ni siquiera son conscientes de su propia forma de vestir y, mucho menos, de que ese estilismo no tiene nada de atractivo ni resulta sexy para una mujer.

5. El conocimiento del universo femenino

Al haber tratado con pocas mujeres —o haberlo hecho únicamente como amigos—, careces de una perspectiva romántica o pasional del sexo opuesto. No sabes calibrarte adecuadamente frente a una mujer ni has acumulado la experiencia necesaria para descifrar la complejidad de su mente. Lo que no se conoce, asusta; y el ser humano está programado por naturaleza para temer a lo desconocido.

6. El éxito social

Quizá una mujer acceda a pasar una noche con un chico atractivo, pero ¿querría comprometerse con él a largo plazo? No podemos negarlo: el éxito social, en la medida en que refleja ambición y valía, es un punto a favor tanto para seducir como para retener a una pareja.

Muchos estudiantes, por ejemplo, ven cómo otros chavales de su misma edad —o un poco mayores, pero con una situación más estable— les «roban» a sus chicas. El éxito social es tu mejor carta de presentación (o DHV). A las mujeres no les van los perdedores; incluso si aún no has triunfado del todo, debes demostrar que tienes la actitud y la ambición necesarias para lograrlo.

7. La riqueza interior

Las mujeres se sienten atraídas por tu mundo interior. Si no tienes nada interesante que contar, si no haces reír, si no generas intriga ni despiertas su curiosidad, es que te falta chispa por dentro.

En realidad, todos albergamos una gran riqueza interior; la diferencia es que algunos saben cómo sacarla a la luz y mostrarla al mundo, mientras que otros la esconden en lo más profundo por miedo a exponerse, a mostrarse vulnerables o a abrir su corazón.

8. La comunicación no verbal

El miedo al contacto físico está directamente relacionado con el pánico a las mujeres. Muchos hombres que fracasan en la conquista no se atreven a rozarlas ni a sostenerlas con firmeza; rechazan el contacto físico y, con ello, la comunicación no verbal.

Nuestra sociedad hiperintelectualiza la palabra, relegando a un segundo plano el peso fundamental de la comunicación corporal. Aprender —o reaprender— a comunicarte sin hablar es volver a conectar con la esencia misma de la seducción.

9. El miedo a la aventura y al riesgo

De tanto refugiarte en tu zona de confort, te has deshabituado a la aventura y al riesgo. Los hombres que no ligan ni siquiera se atreven a asumir el riesgo (mínimo, entre tú y yo) de acercarse a una mujer.

Toda conquista arranca con este paso ineludible. Para quien jamás ha abordado a una desconocida, dar el paso supone la primera gran prueba para evolucionar y ensanchar su propia zona de confort. Quienes triunfan en la vida son precisamente los que han sabido ampliar sus límites al máximo.

10. El juego de la seducción

Como resultado de todo lo anterior, el arte del flirteo brilla por su ausencia. Mientras que las mujeres, acostumbradas a recibir atención constante, han interiorizado las dinámicas de la seducción de forma natural, los hombres rezagados acumulan una desventaja enorme en este terreno.

La seducción es un cóctel explosivo que combina todos los factores que acabamos de ver. Convertirse en todo un experto en este juego exige dominar cada uno de ellos: tener una sólida confianza en uno mismo, dominar las dinámicas sociales, cuidar la imagen y el estilo, comprender a fondo el universo femenino, haber alcanzado cierta estabilidad social, poseer riqueza interior, dominar el lenguaje corporal y estar dispuesto a asumir riesgos y vivir aventuras porque sabes de sobra que el esfuerzo merece la pena.

Comparte este artículo

¿Te ha gustado este artículo?