Antes de lanzarte a la conquista, parate a pensar: ¿hasta dónde estás dispuesto a ceder para encajar? Aunque en freemeet siempre animamos a potenciar tus puntos fuertes y moverte...
Para empezar, hagámonos una pregunta clave: ¿hasta dónde llega el límite cuando lo damos todo para complacerle? Ya sabes que suelo insistir en lo importante que es usar las miradas para seducir, presumir de personalidad o dejarse caer por los sitios de moda donde abunda la soltería. Pero, en algún momento, ¿te he aconsejado que te disfraces de alma caritativa y ejecutes al pie de la letra cada capricho que creas que tu ligue espera de ti?
¡Ni mucho menos! De hecho, te llevarías una sorpresa al descubrir que tu nueva pareja no te ha invitado a su piso para que le montes los muebles de Ikea o le pases la aspiradora. Tampoco busca una enfermera de guardia, y menos mal, sobre todo ahora que acabáis de conocernos.
Si de verdad quieres seducir a alguien y mantenerlo a tu lado, lo que cuenta es dejar que rasque un poco y descubra la persona que eres en realidad, sin artificios ni caretas, aunque no lleves nada oculto. ¿De verdad te imaginas que suspira por encontrar a un manitas multiusos o a un ama de casa de anuncio? ¡Qué va! Si se lo pones todo en bandeja desde el primer día, la magia se evapora y el amor, que apenas estaba asomando la patita, sale huyendo despavorido.
Entonces, ¿a qué viene tanto sacrificio...?
¿El terror a que te dejen o a no encajar te empuja a hacerte mil pedazos con tal de retenerle? ¡Si a lo mejor vais por la segunda cita y ya te has convertido en una máquina de decir «SÍ» a todo lo que te propone!
¿De verdad crees que para ligar hay que borrar el propio mapa? ¿Confías en que, a cambio de tanto sacrificio, te devuelva un amor eterno a modo de agradecimiento? Y tú, seamos sinceros, ¿te ves capaz de aguantar con una sonrisa en una relación donde tu eje central, tu oxígeno y tu mundo giren exclusivamente alrededor de otra persona?
¿Hacer lo que sea con tal de qué?
Medítalo bien, porque no es un detalle menor. Aunque los motivos para actuar así parezcan variados, rara vez son los acertados en el terreno de la conquista. Si te pliegas a cada uno de sus deseos —o a lo que te imaginas que desea—, te arriesgas a despertar un buen día, tras unos años de convivencia, al lado de un auténtico desconocido.
Habrás invertido tanto tiempo viviendo en función de los anhelos ajenos que, al abrir los ojos de golpe, te darás cuenta de que ni por asomo era el alma gemela con la que fantaseabas. Ahora te ciega la euforia del principio y piensas que a ti jamás te pasaría algo así, y sin embargo...
Por eso, la palabra mágica hoy en freemeet es independencia. No cabe reciprocidad ni química real cuando te arrastras hacia la sumisión. Agachar la cabeza y asentir a todo para contentar al otro no pega ni con cola con el amor, ni con seducir y, por supuesto, menos aún con el / la guardar junto a ti. A ver: tu adquisición reciente es genial, pero tú vales exactamente lo mismo. Así que, mientras buscas al hombre o la mujer de tu vida, no pierdas de vista tus propias apetencias.
Como ya te habré comentado alguna vez, tras cada gran miedo se esconde un anhelo, y es a tus propias ganas de vivir a las que debes atender primero. En el momento en que aprendas a darte caprichos a ti mismo, ligar dejará de ser una cuesta arriba.