¿Notas la libido bajo mínimos últimamente? Es comprensible: entre la crisis sanitaria, el estrés acumulado y el cambio de rutina, ponérselo fácil a la pasión no era tarea sencilla. De hecho, a muchas parejas la convivencia forzosa y la incertidumbre les han tambaleado los cimientos en la intimidad...
¿Notas que últimamente tu libido cojea un poco? La verdad es que el panorama global, con todo el estrés acumulado y los constantes cambios de rutina, no pone las cosas fáciles. De hecho, son muchas las parejas que han notado cómo se descolocaba la armonía en la intimidad. Pero tranquilos, porque hay margen de maniobra para reavivar la chispa y volver a disfrutar a tope. Aquí te contamos todo lo que necesitas saber para entender qué le pasa a tu deseo y cómo darle un buen empujón.
¿De qué hablamos exactamente cuando mencionamos la «libido»?
Para decirlo sin rodeos, la libido es simplemente el apetito sexual. Se trata de ese resorte psicológico que despierta las ganas de tener encuentros eróticos, y nos afecta por igual a hombres y mujeres. Lo curioso es que no existe una regla de oro ni una cifra exacta que marque cuál sería un nivel «normal» de deseo.
Por lo general, cuando sentimos que la chispa se apaga, lo detectamos tirando de comparación: ya sea mirando el ritmo de nuestra pareja o echando la vista atrás para recordar cómo vivíamos la sexualidad en otra etapa de nuestra vida o de la relación.
Falta de apetito sexual: ¿cómo identificarla?
Esa bajada de revoluciones en la cama no siempre se manifiesta igual, y clasificarla ayuda mucho a los especialistas a dar con la tecla y proponer soluciones a medida.
Para que te hagas una idea, el bajón de deseo puede presentarse de estas formas:
- Primaria – la persona arrastra una libido bajo mínimos prácticamente desde siempre, sin haber experimentado nunca orgasmos o erecciones notables;
- Secundaria – el bache aparece de repente, después de una larga temporada donde la sexualidad funcionaba como un reloj;
- Generalizada – cuando hablamos de un apagón total de las ganas, es decir, la cabeza está completamente desconectada de cualquier pensamiento o fantasía erótica, ya sea estando a solas o compartiendo cama con alguien.
- Situacional – el deseo sigue vivo, pero solo bajo ciertas circunstancias muy concretas. Por ejemplo, te apetece masturbarte a solas, pero te das cuenta de que no sientes ningún tipo de atracción hacia tu pareja actual.
Sea cual sea su origen o su forma, hay detrás todo un abanico de motivos que explican por qué se desvanece el apetito.
¿Cuáles son los detonantes habituales de los bajones en la cama?
Las fluctuaciones en el deseo raramente tienen una única causa. Estas son las más habituales:
- el estrés – cuando la cabeza no descansa, el cuerpo tampoco acompaña. Para que surja el apetito erótico es imprescindible disfrutar de paz mental; los expertos insisten en que cuerpo y mente deben ir de la mano. Además, la tensión diaria pasa factura en forma de insomnio, palpitaciones o fatiga crónica.
- la edad – con el paso de los años, el cuerpo baja revoluciones. A partir de los cuarenta, las mujeres experimentan un descenso hormonal progresivo, mientras que los hombres pueden empezar a notar ciertos achaques con las erecciones.
- las crisis de pareja – si el desinterés apunta directamente hacia la persona que tienes al lado, suele ser el síntome de que algo cojea en la relación y toca revisar la dinámica de la pareja más allá del dormitorio.
Conviene recordar que pasarse con el alcohol, tener un ritmo de vida frenético o ciertos tratamientos médicos también pueden apagar la llama. Y ojito, porque si la pérdida de apetito es total y generalizada, a veces esconde algún desajuste de tipo psicológico.
Trucos infalibles para reactivar la libido con freemeet
Una rápida búsqueda en internet te arrojará miles de fórmulas mágicas y webs especializadas en salud sexual para recuperar el ritmo.
Aun así, aquí van unas cuantas recomendaciones prácticas de freemeet para sacudirte la pereza de encima y recuperar el disfrute:
- cuida tu estilo de vida – parece un tópico, pero comer de forma equilibrada y hacer ejercicio libera endorfinas, mejora la imagen que tienes de ti mismo y, por supuesto, dispara las ganas.
- apuesta por las infusiones de toda la vida – ciertas plantas (como la famosa muira puama) preparadas en infusión van genial para despertar el gusanillo.
- déjate llevar por masajes sensuales – un buen masaje con aceites esenciales de ylang-ylang relaja los músculos a la vez que actúa como un potente estimulante, sobre todo en ellas.
- lubricantes y juguetes eróticos – echar mano de ciertos complementos es mano de santo para explorar nuevas sensaciones. Puedes probar con lubricantes íntimos, geles con efecto calor o frío, o juguetitos como los vibradores.
Conclusión
En definitiva, la clave para recuperar la intensidad en tus relaciones sexuales pasa, ante todo, por encontrarte bien por dentro y por fuera. Y recuerda que, si la cosa no mejora, acudir a un sexólogo siempre es un acierto para redescubrir el placer y volver a disfrutar de noches memorables.